Universalidad del marketing

Con la posibilidad de aplicar los conceptos del marketing a los bienes tangibles e intangibles y su uso en todas las organizaciones se da la universalidad del marketing.

En el sector privado, se mercadean los hoteles, los viajes, las aerolíneas, los créditos, los intereses bancarios, las tarjetas de crédito, las cuentas de ahorros, los espectáculos, las consultorías, las reparaciones, el aseo y el mantenimiento, las fundaciones, los objetivos y fines; las iglesias y sus evangelios y sus obras; las universidades, sus carreras y sus programas propios o de extensión; las organizaciones en general, su imagen y sus programas; se mercadean, las estrellas de cine, la música, el deporte y la política, la radio y la TV.

El gobierno, mercadea sus planes y programas, los servicios públicos en general y los domiciliarios, el correo, las telecomunicaciones, los bonos, los créditos, la seguridad, etc. Se mercadean los inmuebles, las naciones, las ciudades y los sitios. También las ideas, el cambio social y las causas sociales como las campañas de contra el tabaquismo, el alcoholismo, la drogadicción y el sida; para conservar el medio ambiente, la fauna y otros como la planificación familiar, la nutrición, la vacunación y los derechos humanos. El marketing como actividad es universal en su aplicabilidad ya que es cualquier relación interpersonal o interorganizacional que requiere de un intercambio o una transacción.

Más en estos sucesos se da la división clásica, por decir lo menos, del marketing como una forma de clasificar este fenómeno de la universalidad para separar el concepto de marketing comercial y el marketing no comercial, lo que en fondo de la lógica es, a la vez tautológico y a la vez negación de la realidad.

Para algunos autores esta división, es sólo una simple taxonomía del fenómeno de tener tantos campos de aplicación del marketing, que es posible de aplicarse si se tiene siempre el mismo esquema del proceso del marketing: comprador, mercados, intercambio, mezcla de marketing.

Elementos comunes  que se encuentran en todas las organizaciones, y como estamos en la sociedad de las organizaciones, y por ende todas están para producir resultados, ha llevado a conservar los mismos elementos constitutivos de marketing de productos manufactureros en todas las  organizaciones que producen y prestan los más disímiles servicios (salud, política, beneficencia, por ejemplo) sin mediar el tipo de organización y el análisis intrínseco de los elementos que se intercambian y que muchas veces ni siquiera existen transacciones sino simples interacciones entre las partes sin aparecer ni mercancías, ni monedas; como cuando se trata del marketing social o de la política y de las elecciones.

Por:
Efrén Barrera Restrepo, Ph.D.
Gerencia Pública & Marketing


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