Algunas Disquisiciones sobre la Administración Pública (I)

Planteamos las disquisiciones siguientes, pensando más en dejar inquietudes, que en solucionar problemas y más que sentar cátedra, sembrar la discusión en el terreno de la administración pública como una disciplina independiente, pero ligada de manera lateral y vertical con la política, las ciencias sociales, la economía, y porque no, con las matemáticas y la estadística, por su carácter interdisciplinario.

Para decirlo en una forma más completa, que nos puede ayudar a lograr una mejor ubicación teórica: estimamos la Administración Pública como un campo del conocimiento del Estado y su funcionamiento, a través de las diversas administraciones o estructuras organizacionales que se crean para mover ese aparato, siempre pesado.

Llamaremos entonces, ALGUNAS DISQUISICIONES SOBRE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, deseado tratar de manera seleccionada, aquellos asuntos suyos manejados de manera ligera y por demás ‘tropicalizada, por algunas personas sin mayor preparación en la disciplina; con el peligro y algunas veces, con resultados muy desastrosos para la misma disciplina, haciéndola aparecer como algo amorfo y sin sustento teórico e histórico, laguna esta que no ha permitido trazar con  claridad sus fronteras como disciplina científica.

Por estas mismas causas ya aludidas, se ha convertido muy pronto en ‘un lugar común, y en un centro de disputas de todos los campos que quieren su dominio, y en especial de los estudios de administración privada, que la están forzando a verla como su versión deformada, de la racionalidad.

Con una vaporosa identificación de la administración pública y la administración privada,  pretenden borrar todo tipo de  diferencias sociales, políticas e históricas, imperativas a la hora de la enseñanza de la administración pública dentro de las universidades.

También es grave el dominio del pragmatismo que fundamenta la administración pública como una práctica, como en efecto lo es, y por ello es importante construir su conocimiento sistemático y no soslayar la necesidad de su tratamiento científico.

Este desafortunado panorama, que se observa en Colombia, se debe a la inexistencia de centros de investigación que propaguen visiones y apreciaciones de las prácticas administrativas y que reclamen las raíces primigenias de la Administración Pública en la filosofía política del siglo XVI al siglo XIX, específicamente, “en el estudio de Bodino sobre los comisarios y oficiales administrativos; de Hobbes sobre los ministros públicos; de Rousseau sobre la definición de la administración pública; de Hegel sobre el poder gubernativo y la burocracia; de Hamilton sobre el ejecutivo; de Tocqueville sobre la descentralización gubernamental en Estados Unidos y la centralización administrativa en Europa; de John Stuart Mill sobre el servicio civil; y de Marx sobre el desarrollo de la administración pública moderna”  (Guerrero: 1995).

Más como siempre en nuestro medio, no se le ha querido reconocer este origen político, se le viene contemplado dentro de los márgenes de la racionalidad económica, de los principios del manejo de las empresas manufactureras, animados por la huida del derecho administrativo y el fracaso de las utopías sociales, haciendo de la Administración Pública, una mera armazón de técnicas y tecnologías administrativas sin ideología, permitiendo esconder los intereses de poder y de su organización, que siempre están presentes en la existencia del Estado.

Por disquisiciones se entiende el examen detallado de las cosas, y esas cosas escogidas para el efecto, son algunos de los temas que deben despertar más análisis y estudios dentro de la Administración Pública, que en nuestro entender están, o bien siendo mal empleados, o mal comprendidos, según sus orígenes y rasgos teóricos, o bien han sufrido una conversión de su contenido, que crea confusión y que es más grave, cuando se coloca en el panorama internacional.

Ahora mismo no hay acuerdo en los contenidos de: gerencia pública, o gestión pública; política pública; reforma, modernización, reestructuración, reinvención o reingeniería; benchmarking; outsourcing; calidad; carrera administrativa; y competencias, entre otras.

 

Por:
Efrén Barrera Restrepo, Ph.D.
Gerencia Pública & Marketing

  

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