Politicas Públicas y Ejecutivos

En el proceso de formación de las políticas públicas se cuenta a los grupos de interés y ciudadanos, además de la burocracia, la opinión pública, el gobierno, el sistema judicial, el parlamento, los partidos políticos, como actores relevantes. El primer grupo está compuesto generalmente por los sectores privados y entre ellos se tiene a los ejecutivos, como grupo social y esto se preveía desde las sociedades planteadas por los socialistas utópicos.

Saint Simón, los visualizo en la nueva sociedad ideal, donde los científicos poseen los conocimientos útiles a la especie humana y los industriales son los productores y en medio de los dos están los ingenieros, que combinan la capacidad científica y la industria (lo que llaman la relación universidad-empresa). Así en la cúspide de la pirámide social están los científicos, los artistas y los industriales y en la base el proletariado. El ascenso es libre y de merito. La existencia de la élite de los industriales es natural a la sociedad y todo su poder se basa en el talento. Los ejecutivos como grupo social, son el alma de la sociedad. Son hombres hábiles que gobiernan (orientan) la sociedad, por lo que saben. La sabiduría, el merito y la capacidad sustituyen la fuerza, la violencia y la herencia. En esta sociedad tecnocrática de Saint Simón: los industriales o ejecutivos tienen el poder de tomar las decisiones; los intelectuales, la planificación.

En La Revolución de los managers (1941), James Burnham vaticina que la sociedad tendera hacia la “sociedad de los gerentes” y que los ejecutivos como grupo social líder se encarga de los asuntos más cruciales para el mantenimiento del orden social, como manejadores de capitales y bienes que no son de su propiedad. Y su reducido número lo hará muy especial para la determinación de los proyectos, el control de los instrumentos de producción y su distribución social. Los managers, dice Nieto (1969:773) son “los individuos grises pero dotados de una competencia técnica particular, que les permite eliminar el azar y dominar la coyuntura” y son por esto, los que reemplazan a los grandes empresarios de viejo estilo, quienes pueden de manera consciente preparar sus sucesores, a través de brillantes carreras de los jóvenes ejecutivos, cooptados para mantener y conversar el control sobre los capitales sin que los veteranos arriesguen su supervivencia personal, familiar y grupal.

El advenimiento de esta tecnocracia, no es una profecía nueva, Galbraith, lo describe en su tecnoestructura, que reconoce el desplazamiento de los empresarios por los tecnócratas, ayudados estos por la complejidad del mundo empresarial y de los negocios, donde la experticia los lleva a utilizar mejor los talentos humanos y a coordinar sus acciones intergrupales sin afectar las relaciones sociales de dominación de los capitales y la vida de bienestar de sus propietarios: ”como ya se ha observado el poder de los accionistas parece cada vez más escaso. En las juntas de accionistas no está representada más que una pequeñas parte del capital, y las juntas mismas son ceremonias en las cuales la vacuidad se alterna con la irrelevancia (1969:68)”.

Somos de la tesis que los verdaderos intereses de los grupos no son los que predican, ni los escritos en los estatutos y reglamentos, sino los que se expresan en la brega, la lucha y en la acción que se emprende: Los ejecutivos accionan su poder a través de múltiples canales y medios. Se hacen presentes en los debates más importantes de la vida nacional y de manera individual (en cabeza de los presidentes, los CEO) expresan los criterios, decisiones, y propuestas de sus grupos económicos (conglomerados, holdings, trusts o carteles) o bien lo hacen de manera colectiva por medio de las asociaciones y gremios, donde se socializan los intereses. Claro, cuando estos no se pueden alcanzar de manera individual; pues no de otra manera se pueden explicar las presencias simultaneas de los lobbymen y los presidentes y directores generales y gremiales en los mismos puntos de encuentros sociales y de decisiones.

A la tecnoestructura solo le interesa conseguir un nivel seguro de ganancias y un tipo máximo de crecimiento coherente con la disposición de rentas (para las inversiones necesarias). Estos son los objetivos primarios, ya para lograrlos requiere del poder del capital.

El poder es más alto en la medida en que la empresa lo sea; el poder es gradual al capital que posee la empresa. Dice Galbraith; ”Ford, Shell y Proter y Gamble ostentan mucho poderío. El agricultor individual no tiene ninguno” (1973:24). Por esto, no es de extrañar que: ”al  adquirir poder una organización, lo emplee en servicio de los fines de los interesados. Estos fines -seguridad de empleo, paga, ascensos, prestigio, avión de la compañía, lavabo privado, es decir, el encanto de un poder colectivamente ejercido- se ven muy favorecidos por el crecimiento de la empresa. Que son gratificaciones para quienes tienen el poder”(Id.:52).

Para Galbraith, la cuestión es precisa: el poder ”es la capacidad de un individuo o de un grupo para imponer sus objetivos a los demás” (Id.:234). Y para su mantenimiento, el grupo como tecnoestructura protege la autonomía de sus decisiones y liga en ellas al Estado, por esto la reconciliación de intereses entre la empresa y los individuos es sólo un mito engañador. El Estado y específicamente el gobierno, sólo contribuye a la desigualdad. “La burocracia pública, es el aliado natural de la tecnoestructura; en el caso más agudo, ambas organizaciones son simbióticas” (Id.:273). Sin lo cual es imposible el desarrollo económico, que depende de la tecnología y los recursos de todo tipo y en especial de la innovación. Y como la empresa es poderosa el gobierno le responde de manera rápida a sus requerimientos impulsando sus gastos en obras públicas, y en áreas claves como las telecomunicaciones y las industrias de la seguridad. Y  estas colaboraciones van directamente sin pasar por el legislativo, reforzando así, la burocracia estatal su poderío; por lo cual se verán las interrelaciones directas de las dos esferas con los intercambios de personas entre los cargos de una y otra; las que se trataran de explicar como “sacrificios personales” o “colaboraciones con el direccionamiento estratégico de lo público”; que serán aprovechados para imponer los Ejecutivos su racionalidad de los negocios en un ambiente de cierta discrecionalidad y privacidad.

El poder real de los ejecutivos se traduce en las decisiones, que es el campo connatural con los papeles como administradores o gerentes de empresas privadas. Ellos deciden sobre los precios de los artículos que colocan en el mercado, sean estos alimentos, víveres, vestidos o bonos, o el mismo dinero. Tienen una capacidad para tasar las utilidades que deben dar a los accionistas y fijan a su libertad las remuneraciones de los cargos superiores: Regatean los salarios de los empleados inferiores a su cargo y los de los demás, cuando regatean los precios de los proveedores, hasta dejarlos en los niveles que apenas compensan el costo de vida.

Indudablemente, el sector de decisiones más importante está en la inversiones en nuevos equipos, locaciones, procesos, productos y personal, sin tener que tener permiso oficial para ello, y menos sentir sus presiones (Hacker,1969:166). Son libres de elegir su futuro desarrollo, que no necesariamente tiene que ver con los beneficios económicos. Como grupo social, no integran una conspiración, aunque la pueden hacer y sus sentimientos y aspiraciones son comunes, lo que lo hace aparecer como una clase. Mas no son clase ; ya que pueden tener diferentes orígenes sociales. La cuna y al educación recibida tiene mínima importancia pues la promoción a este círculo se fundamenta más que todo, en las relaciones sociales y en el talento, que se clasifica de acuerdo a la tendencia de salvaguardar sus intereses.

Los ejecutivos además no sólo conforman grupos por afinidad social, sino grupos informales que tiene por objetivo fomentar la amistad o cualquier otra afición y por medio de ello, estrechar las relaciones, despertando los círculos cerrados, distanciados de la misma sociedad civil sobre la cual actúan, proponiendo programas que interrelacionan con el Estado y que usualmente, las denominan de carácter cívico, que en las sociedades poco abiertas como la Colombiana, contribuyen a que todas las actividades económicas, sociales y políticas se repartan entre las mismas familias y grupos sociales.

BIBLIOGRAFÍA
1941. Burnham, James. The Managerial  Revolution (15 ed.) New York: John Day.
1962. Nieto García, Alejandro. La burocracia. Madrid: INAP.
1969. Galbraith, John Kenneth. La sociedad opulenta. Barcelona: Ariel.
1973. ____________________. La economía y el objetivo público. Barcelona: Plaza&Janes.
1969. Hacker, Andrew. ¿Poder para qué?.  pp160-173. En: I. Horowitz. La nueva sociología II . Buenos Aires: Amorrortu.
 
ADAPTACION DE: Barrera, Efrén (1999)”Los ejecutivos empresariales como actores de las políticas públicas”. En : Salazar Vargas; Carlos. Las políticas públicas. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana

 

 

 
 
Por:
Efrén Barrera Restrepo, Ph.D.
Gerencia Pública & Marketing
 
 

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