EL BIEN-ESTAR EN LAS IES

El bienestar en las Instituciones de Educación Superior -IES- , siempre se ha mirado como un grupo de servicios de apoyo a la academia, con la orientación de que estos promuevan espacios de crecimiento,  participación y reconocimiento; con el objetivo de alcanzar metas de logro, estímulo y convivencia de las personas de toda la organización y en especial la estudiantil.

El propósito es que las personas de las IES, se integren a los procesos en forma armónica de acuerdo con los planes institucionales. Es tratar de compatibilizar los proyectos de vida individuales con los organizacionales.

Sin embargo debemos reconocer que los niveles y tipos de programas que giran alrededor del concepto mismo, deben de diferir de una IES a otra,  por aquello de que los niveles de bienestar no son homogéneos, ya que aún, dentro de los grupos sociales de una misma institución, existen diferencias de desarrollo económico-social. De aquí la dificultad de encontrar programas que sean acogidos por la totalidad de la población de la IES.

Lo que para unos es superfluo, para otros es importante o básico, que es todavía más inquietante. Y las diferencias se agravan cuando éstas se representan por grupos formales, que tiene por fin el alcanzar más beneficios, así sea a costa del desequilibrio organizacional. Por ello, en este punto median los consensos y las decisiones con análisis compartidos, a fin de aminorar no sólo los efectos que pueden favorecer a unos más que a otros, sino bajar los niveles de envidia, que suelen despertar la existencia de algunos programas.

De otro lado, si bien las IES, han impulsado desde hace muchos años, los programas de bienestar (las instituciones educativas de primaria y secundaria, apenas están llegando a ellos por medio del concepto de calidad), están viendo que más que apoyo, algunas veces (y los casos ya no son tan aislados) se reconocen los bajos niveles de satisfacción de las necesidades básicas en la población. Los programas de bienestar se están convirtiendo en programas fundamentales para retener no sólo el personal estudiantil, sino el de los demás oficios de la IES, y en especial de los docentes que se sienten atraídos por ellos y cambian fácilmente sus puestos de trabajo. De aquí las dificultades y desventajas de las IES públicas, que se manejan por normas y reglas rígidas en materia de salarios y de estímulos e incentivos.

Esta situación que se da en lo público, conlleva también otra de las dificultades para trazar los programas de bienestar y es cómo estos pueden afectar los costos y en particular las matriculas, lo que está viciado por la idea de que el Estado es un  benefactor sin límites y entonces no hay presupuesto que resista los embates de las necesidades, ya que por la naturaleza social de los problemas originales, estos afectan seguro a grandes poblaciones que de otra manera se sienten potenciales beneficiarios por los parentescos y extensión del concepto de familia. Y es en este punto crítico donde deben de sobresalir los acuerdos participativos de los grupos sociales de las IES, para fijar metas y focalizar los  recursos.

El bienestar es otro de los procesos claves de las IES y las acciones dentro de ellos nos debe llevar a considerar esto como concepto angular para ejecutar los programas con cierto grado de equidad y seguro que algunos de ellos van a estar mas inclinados a ciertos sectores de la Institución, ello debe ser comprensible, por las razones sociales expuestas antes.

Por lo anterior decimos que a la par de construir IES, va el concepto del bienestar, que contribuya al desarrollo integral y al mejoramiento de la calidad de vida de las personas de la comunidad. Pero el inicio de ello, es reconocer las diferencias del otro e internamente sus debilidades como sujeto social en el entorno de la institución, dado que todos los que habitan diariamente las instalaciones, merecen respeto a la persona, y al trato con dignidad y protección de los derechos individuales y colectivos, con dialogo civilizado evitando enfrentamientos y ofensas, que tanto corroen los ánimos y la moral de las personas. Por ello debemos de cerrar esta nota repitiendo que lo más importante del bienestar es el estar-bien, como condición necesaria para generar ámbitos de integración con sentido comunitario, en convivencia armónica con los demás y con la naturaleza.

Por:

Efrén Barrera Restrepo, Ph.D.

Gerencia Pública & Marketing

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