LOS NUEVOS ELECTORES Y EL MARKETING POLÍTICO

No hay que explicar mucho el por qué hoy existe un nuevo elector en Latinoamérica.

Basta  dedicar un  poco de tiempo en repasar la serie de fenómenos sociales, económicos, culturales y lógicamente políticos que han afectado a las nuevas generaciones de jóvenes de los países del sur del rio Bravo, para comprender la apatía por la política y las altas cifras de abstención en todas las votaciones de los países.

Y como esos grupos juveniles, existen otros grupos sociales, que han crecido alejados de las urnas y que solo ven en ellas, la mejor manera de reafirmar la existencia de unas élites, que siempre han prometido mejores niveles de vida; mientras que las cifras de los organismos internacionales, muestran como la pobreza sigue en crecimiento a la par de la concentración de la riqueza en pocas manos y por ello se explica en gran parte la apatía para la participación en la política.

Y a pesar de estas realidades frente a los políticos, se debe reconocer que hoy estamos en situaciones políticas más democráticas que hace unos 30 años; que la mujer ha alcanzado igualdad en los derechos políticos (las mujeres colombianas obtuvieron el derecho al voto en 1954 y votaron por primera vez en el plebiscito de 1957) ; que el desarrollo de las ciudades ha permitido el crecimiento de una población más urbana, que ha tenido acceso de los nuevos medios de comunicación y hasta ellos han llegado los niveles altos de la tecnología. Y que si bien los niveles de educación no son satisfactorios, si existen más personas ilustradas que han podido asistir los colegios y universidades. De las personas de hoy, no son pocas las que ya usan el teléfono celular (en Colombia,  los usuarios de las líneas activas, iguala a la población total). Antes no teníamos la calidad de la TV de hoy, ni la Internet, que nos ha acercado a los principales sucesos del mundo en un solo segundo en vivo y en directo, como se pudieron ver los hechos del 11 de septiembre o la guerra de Irak y se puede ver como corren las horas en los procesos de las revoluciones o de simples revueltas como en el caso del presidente Zelaya en Honduras (junio 28 de 2009) o el del presidente Correa en Ecuador (septiembre 30 de 2010), o los efectos de dominó, que se esperaba en los sucesos de febrero de 2011, en el caso del norte de África y Asia menor.

Así, mismo en la actualidad los mitos de la izquierda y la derecha, han desaparecido, a la par de otros mitos, como el uso de la marihuana, los anticonceptivos y el condón. Y han desaparecido otros temores como el que se debe a Dios, al desnudo, al embarazo, a las relaciones sexuales, a la masturbación, al aborto, a la autoridad y al poder. De la falta de temor al poder, han surgido las bandas de todo tipo (especialmente, las del narcotráfico) y  han mostrado que el poder no es tan ajeno, ni tan lejano al dinero y a la fuerza; que en ciertos casos se tornan en la fama, como tercera fuerza constructora del poder.

El dominio y la influencia, que actúan como aceites del poder, ya se comparten con las autoridades legítimas, de manera directa, o de facto o indirectamente con el consentimiento disimulado de la existencia de grupos que trabajan paralelamente a ellas.

El dinero se ha tornado en el verdadero valor de todas las cosas, aun en el caso de los principios morales y éticos; y dígase así mismo de las acciones de muchos políticos, que han abandonado el camino del bien común por la corrupción, en términos generales. Lo que se refleja en la actitud de los jóvenes y  muchas personas que ven la política como un oficio sucio. Parece que la apreciación de las relaciones sociales entre los individuos ha encontrado en el dinero su mejor medida del éxito en la vida; de ahí el afán por conseguirlo en forma fácil y rápida, lo que ha desembocado en la expansión del hedonismo y el individualismo; por ello la política ya no tiene esas visiones ideológicas del servicio público, ni tampoco utopías, son solo negocios.

También existen aquellos nuevos, que atraídos por las ventajas de la prebendas de la política se han acercado a ella, con discursos falseados de la pureza de corazón y de las buenas virtudes y que no pasan de ser, seres humanos iguales a los que han tratado de reemplazar y terminan en un manejo de las condiciones sociales y humanas de los ciudadanos, desde sus formas de vida particulares, fungiendo de un nuevo fascismo;  que pretende modelar los comportamientos de las personas, y así imponer un desarrollo  social a imagen de los intereses de grupos económicos y financieros que son los sustentadores de sus acciones políticas.

Comprender la actual crisis de la política o el desinterés de grandes grupos sociales y demográficos de la población por los asuntos políticos y en especial por las votaciones, conlleva a dejar la pedantería y soberbia usuales de los llamados dirigentes políticos, que recurren a las imágenes y las cuentas del pasado y tomar un poco de tiempo para el análisis real de los comportamientos de los electores, de acuerdo a estos cambios y transformaciones que se han efectuado en las sociedades latinoamericanas, si en verdad desean  llevar nuevos electores a las urnas. Un estudio de los múltiples fenómenos por los cuales han pasado las generaciones actuales es un gran ingrediente para el mejor desempeño de las campañas de marketing político y electoral.

Por:

Efrén Barrera Restrepo, Ph.D.

Gerencia Pública & Marketing

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