DÍA DEL SOCIÓLOGO EN COLOMBIA: 10 DE DICIEMBRE

En Colombia se celebra el día del sociólogo, el 10 de diciembre en conmemoración de la inauguración de la primera cátedra de sociología en la Universidad Nacional de Colombia, en el año de 1882, por parte del académico Salvador Camacho Roldán, (Nuchía, Casanare, enero 1 de 1827-Zipacón, junio 19 de 1900): abogado (1847);  juez de rentas; gobernador de Panamá, representante y senador por Casanare y fiscal de la Cámara: participo en la  Convención de Rionegro(1863); presidente de la República de Santos Gutiérrez (1868);  Secretario de Hacienda en el gobierno de Eustorgio Salgar, y postulado para la presidencia de la República en 1871. Entre sus obras; Sus Memorias de Hacienda de 1871 y 1872 son importantes en su género por  la información y el conocimiento de los problemas económicos del país y definiciones políticas. En Notas de viaje (1887), muestra con precisión sus impresiones sobre los Estados Unidos.

Para explicación de la celebración, leemos al profesor Gonzalo Cataño,  quien escribe que :”En 1882 pronuncia en la Universidad Nacional su famoso discurso sobre la sociología, su trabajo singular más importante desde el punto de vista de la originalidad y la perspicacia teóricas. Recogiendo sus meditaciones anteriores —donde hay algo de Comte y mucho de Spencer—, define el campo de la sociología como la ciencia “que se refiere a las leyes que por medio de las tendencias sociales del hombre, presiden el desarrollo histórico de los seres colectivos llamados naciones.” Esta definición bastante abstracta y no exenta de cierto arcaismo, se comprende mejor cuando se observa a qué estaba realmente apuntando Camacho con la idea de desarrollo histórico orientado hacia la configuración de organizaciones nacionales. Su concepto de sociología proviene de las observaciones de la experiencia colombiana y latinoamericana. Su interés estaba volcado en el estudio de cómo los individuos que viven en un territorio determinado, comienzan a adquirir sentimientos comunes y visiones solidarias. Para Camacho la idea de nación es un equivalente al concepto de sociedad, al de unión de hombres conscientes de sus intereses y de sus semejanzas, al de grupo de personas ligadas por idénticos lazos materiales, intelectuales y morales. Y esto era lo que encontraba en la historia reciente de la América española. Después de las varias y repetidas guerras y luchas intestinas que siguieron al período de in dependencia, aquellas antiguas extensiones ibéricas se estaban convirtiendo en sociedades organizadas: en naciones. Por esta vía inesperada. Camacho le abrió a la ciencia de Comte la posibilidad de original aclimatación de su saber teórico y práctico en el Nuevo Mundo”.

DESIGUALDAD Y PODER COLECTIVO

Como recientemente habíamos abordado el tema del cooperativismo en alusión al importante papel que juega esta economía solidaria en la plenitud del liberalismo salvaje que se da en esta época del dominio de las grandes multinacionales y los fondos de inversión; frente a la pauperización de los grupos sociales excluidos de los llamados ultrarricos, de  manera indolente. Y en dicha nota(Ver aquí), destacamos el papel que juega la Cooperativa de profesores de la Universidad de Antioquia-Cooprudea,en el bienestar de sus afiliados;ejemplo paradigmático para las demás universidades de Colombia; no podíamos pasar por alto, los  escritos contenidos en la agenda 2017, elaborados por el profesor Héctor de los Ríos( nuestro profesor de metodología II de Sociología,1969) con el título de Desigualdad y poder colectivo; el cual acompañó con la obra de arte clásica del expresionismo de Honoré Daumier: El vagón de tercera(1862);cuyo color oscuro ilustra la penetración de la pobreza en los cuerpos desvalidos de quienes padecen la desigualdad y exclusión:

“No es ningún secreto que en la sociedad contemporánea se considera a todas las personas iguales, aunque de inmediato se aclare que la supuesta igualdad es solamente ante la ley. Una diferencia muy grande cuando la comparamos con la sociedad griega, en la cual la desigualdad ni siquiera era necesario fijarla en los códigos, pues, según decía su élite, era la propia naturaleza la que dictaba que la sociedad era desigual. Por eso un reconocido filósofo como Aristóteles expresaba sin ambigüedades: “la naturaleza consecuente consigo misma, ha dado cuerpos diferentes al esclavo que al hombre libre; ha dado aquel miembros robustos para los trabajos groseros, mientras que el hombre libre tiene el cuerpo recto y está constituido para la vida política, para las ocupaciones de la guerra y la paz (…) sea como quiera, es evidente que unos son naturalmente libres y otros naturalmente esclavos y que, por lo tanto, exigen que el esclavo obedezca la autoridad y la justicia”.

Ahora bien, tanto Aristóteles como los grupos dominantes de Grecia no desconocían las consecuencias negativas que generan la aplicación de este concepto en la sociedad, razón por la cual nunca negaron que en la sociedad una parte de ella debe ser tratada en forma igualitaria. De ahí que aceptaron que coexistiera en la misma sociedad no solo la desigualdad, sino también la igualdad. De esta manera, lograron que una elite que se consideraba igual dominara sobre el resto de estamentos, lo cual tenÍa plena justificación cuando se trataba de las personas situadas en la base de la pirámide que eran los esclavos.

Así entonces, a pesar de que la desigualdad era dominante, la igualdad se mantuvo como elemento legitimador de la primera, pues esta última fue producto de un pensamiento arraigado en las comunidades antiguas que predicaban realizar sus actividades teniendo en cuenta a los otros miembros de la comunidad, lo cual significó que en sus trabajos y demás actividades se regían por la colaboración y trato mutuo. Por eso, el comienzo de las relaciones en el seno de la humanidad se desarrolló en medio de una cultura colectiva, la cual dominó durante mucho tiempo en el seno de las comunidades, de ahí que para que la desigualdad domine en las sociedades, antes se tuvo que dar un proceso en donde las colectividades liberaron a las personas dando lugar a un largo proceso de individualización.

Pero se podría preguntar ¿en qué momento se dio la individualización?  No hay duda de que esto sólo es comprensible en un contexto en donde una parte social discriminó a otros. La frase de Marx: “Un negro es un negro pero en determinadas circunstancias se convierte en esclavo” Esta cita ilustra muy bien que la desigualdad es producto de circunstancias sociales, en donde determinados grupos se impusieron sobre otros. Es algo que ya antes había intuido Rousseau, principalmente en su libro Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres, donde dice: “Un individuo al que tras haber cercado un terreno se le ocurrió decir “esto es mío” y encontró a gentes lo bastante simples como para hacerle caso, fue el verdadero fundador de la sociedad civil”. como se ve, el sentido de los dos textos es el mismo: interpretan la desigualdad como resultado del surgimiento de poderes que interrumpieron en las comunidades de vida colectiva.

Por eso, la desigualdad es producto del surgimiento de intereses que luego se impusieron por actos de poder, los cuales, durante siglos, se fueron socializando creando un sistema de creencias y valores, cuya función fue enfatizar que en la sociedad los seres humanos son desiguales debido a su raza, nacimiento geográfico, etc.

Pero viene la otra pregunta ¿en qué momento se cambió el pensamiento de aceptación de la desigualdad por la igualdad ante la ley? ¿A qué hora sucedió este cambio tan radical? Por lo pronto puede ser ilustrativo el caso de nuestro país. La historia nos dice que, en el amanecer de la nacionalidad colombiana, un ciudadano colombiano, al igual que uno de los participantes en la Revolución Francesa de 1789, se despertó de pronto con que los precursores de estos cambios predicaban incesantemente la igualdad. esto sucedió no sólo como un postulado ideológico, sino también como una realidad institucional, de lo cual se encargaron los organismos legislativos que aparecieron con la Independencia. Por eso, no sólo aparecían en las constituciones de América Latina, sino que los códigos se abultaban con artículos que hablaban del deber de evaluar todas las actividades a partir del concepto de igualdad.

En el caso particular de Colombia, con la Independencia se aceptó,  en sus códigos y en su ideología, el concepto de igualdad ante la ley y, en consecuencia, comenzó un proceso en donde se negaba los privilegios de sangre y se aceptaba dar un trato igual al que comenzaron a llamar “ ciudadano”, copia de la Revolución Francesa que figuraba en su declaración de los derechos del hombre y del ciudadano que en nuestro país lo encontramos tempranamente aún en la  elocuente Constitución de Cundinamarca de 1811, que todavía bajo la influencia española ( reconocía a Fernando VII)  en el titulado XII  se leía un reconocimiento explícito a la igualdad cuando expresa: “ la igualdad consiste en que siendo la ley una misma para todos, todos son iguales delante de la ley”,  fórmula que se prestó para deslindar los campos entre la Colonia y la República, pensamiento que repetirán todas las constituciones incluyendo la de 1991.

De modo que el nacimiento de la ideología de la igualdad ante la ley nos ha llevado a aceptar que todos somos garantes de derechos que nos llevan a la igualdad. Sin embargo, subrepticiamente se encuentra un subfondo que determina en qué nivel de la estructura social se coloca cada persona, Escala que a su vez determina el dominio de unos sobre otros.  Se trata del poder que adquieren por diferentes medios grupos de personas y que anteceden a las leyes. Así, por ejemplo en Colombia, el privilegio que desde la Independencia les ha dado las leyes a las élites dominantes tuvo su origen en el poder que los descendientes de los españoles adquirieron durante la evolución de la Colonia.

Por todo lo anterior, los sistemas solidarios tienen como única salida la opción de construir un poder que solo lo brinda la fuerza colectiva como lo fue antes en las comunidades antiguas. Es un proyecto cuyo fin es regresar a la consideración de que el ser humano es un producto del trabajo y colaboración en comunidades que en el pasado les permitió enfrentar a la naturaleza y al mismo tiempo transformarse ellas mismas.

Se trata de apoyarse en una fuerza que supera la cultura del egoísmo, pero sobre todo la idea de sobrevivir enfrentando al otro. En esta meta por desgracia, la humanidad ha entrado en olvidos; se ha olvidado del poder que genera el trabajo colectivo, se ha olvidado también de que la unión dentro de colectivos genera una solidaridad que supera al individualismo, y se ha olvidado igualmente de que la lucha y el trabajo en común sólo pueden ser superados apoyándose en organizaciones que como el cooperativismo y demás sistemas solidarios, hoy por hoy, son las únicas formas de salir adelante en un régimen de competencia como la que presenta el capitalismo”

 

MARKETING POLÍTICO Y LOS SHOWMEN

Ahora que ya todo movimiento de un personaje político se lo endilgan al marketing político y sobretodo en aquellas culturas donde este ha tardado en adaptarse, van apareciendo nuevos cultores y asesores ( como debe ser) de todo tipo y características, que tal vez porque su filia a la política es tanta ,que terminan desplazando a su representado y a veces juegan  unos roles tan expresivos de sus inclinaciones, que opacan a  los mismos candidatos asesorados y se convierten en las vedettes de las campañas:lo que en razón pura no debiera de ser.
Todos estos comportamientos que invaden las esferas del asesorado y transforman al asesor en actor principal del show consideramos que se deben a la poco o muy escasa experiencia en el campo y sobretodo en el marketing; donde las normas comportamentales  tienen desde los inicios de la disciplina su base fundamental en  la subjetividad, la representatividad, la responsabilidad y la confidencialidad que están incrustadas en la investigación de mercados. Otra explicación a esa conducta(por decir,exhibicionista del asesor) vendría más de las esferas de la psicología por los lados del narcisismo y egocentrismo.

En  resumen, en cualquier caso es conveniente advertirles a los candidatos que traten de limitar muy bien las líneas rojas de la asesoría y para que no se convierta ésta en el show prestado; o la “campaña en cuerpo ajeno”.
Dentro de la ética profesional y de asesoría- como algunas disciplinas las tienen- siempre está presente la importancia y el valor del asesorado, al que se le debe respeto, discreción y  confidencialidad, y se le atiende con transparencia y diligencia y se le guarda la reputación; connotar la presencia del asesor político y hacerla crecer hasta ahogar la identidad e imagen del candidato o representado va más allá de la natural relación en las asesorías y consultorías; por eso al mejor estilo que lleva a calificar en el fútbol como buen árbitro al que brinda la posibilidad de un buen partido, haciendo que su presencia pase inadvertida; esta es la regla principal del juego limpio en el marketing político y electoral.

LOS COLORES DE LOS PARTIDOS POLITICOS

En las épocas de las vacas gordas en el país de Venezuela, de los años setenta del siglo pasado, se advertía en las oficinas de los Almacenes Ley de Colombia( como desaparecen de fácil, las marcas! ) que no se enviaran a las tiendas de las  ciudades fronterizas ropa y confecciones de color púrpura (  o morado) pues no tenían demanda por partes de los vecinos ya que era el color de una agrupación política. Y así se hacía.

Los colores tienen un uso político. Y este tiene su explicación antropológica y sociológica, importantes, cuya historia no se puede perder.

También es importante recordar que siempre en Colombia, el rojo ha estado asociado al partido Liberal (1948) y el azul al Conservador( 1849);  en épocas de sus historias palaciegas y épicas;  y sus estatutos, lo estipulan.

Tal vez  los politólogos  y especialistas en marketing  político, hoy, puedan reconocer que el uso de esos dos colores por los dos partidos políticos más antiguos  en la historia  de Colombia, ha sido tradición y costumbre, y no es necesario  despertar aspavientos y teorías de los colores, donde no las hay, y menos porque la tribuna de posesión del presidente Duque ( 2018-2022) elegido por corrientes políticas tradicionales use una tribuna con el color azul y  además, porque fue acompañado en su campaña con una fórmula  de vicepresidenta, claramente  y abiertamente conservadora.

Claro que también es válido recordar que han existido otros movimientos y partidos políticos que han usan estos dos colores en emblemas, logotipos, banderas y símbolos en diferentes proporciones:  no más en los años 60 de gran alboroto político, el movimiento  de ANAPO, utilizaba una bandera tricolor de franjas horizontales azul, blanca y roja y recientemente, el partido Cambio Radical( 1998); el Movimiento de Renovación Absoluta-MIRA-(2000); Opción  Ciudadana (2009) el mismo Centro Democrático( 2013).

A lo mejor, en vez  de las explicaciones para usar el azul, referenciando sin mencionar las investigaciones de la neurociencia sobre los colores, sería más conveniente recurrir a la historia de los partidos y movimientos; así sería posible decir, que el color rojo no apareció  ni en el tapete porque su tradicional dueño, el partido Liberal, solo vino a adherirse al candidato ganador, cuando este ya era presidente, sin necesidad los escasos votos del lánguido y desteñido partido liberal; y que el color rojo que antes daba tanto entusiasmo por la efervescencia que producía ( dale, rojo, dale! ) y que antes despertaba esperanzas a las clases sociales pobres, hoy llamadas vulnerables,  ha perdido su valor sentimental y emocional en Colombia o que las personas que antes los llevaban en camisetas y gorras( en pecho y cabeza) han decidido mejor deslucir un poco su matiz y ya aparecen con el color amarillo; para no parecer revolucionarios o de izquierda, como lo eran ayer.


En fin lo que deseamos dejar en claro es que, el uso de ese color viene de explicaciones  implícitas de los decisores ( en este caso, del equipo del presidente Duque)  y no de la mecánica explicación de una carta de colores; que aunque hoy se muestra actualizada por la aplicación de la neurociencia al marketing; debemos comprender que ese trasvase de disciplinas, está mediado por la sociología y la antropología de los grupos analizados; por lo que para iniciarse en esas explicaciones es recomendable leer: El color rojo: una semiótica política (págs: 741-766) de Antonio Garrido en Ciencia y política: una aventura vital: libro homenaje a Ramón Cotarelo/ compiladores: César Colino y otros.Valencia:Tirant lo Blanch; Madrid: Instituto Nacional de Administración Pública, INAP, 2016.

TIEMPOS DE PAZ EN COLOMBIA

En el  libro Tiempos de paz.Acuerdos en Colombia 1902-1994, se sintetizan los acuerdos de paz, y agregando el más reciente, del Gobierno de Santos de 2016, que late aún con sensación de parálisis total, se pueden apreciar los pocos años de reposo, sosiego  y paz que ha disfrutado la sociedad colombiana. Añadimos, además unos vínculos sobre los cuales se puede extender la compresión de cada hecho histórico de los acuerdos, con lo cual nos referirnos a la violencia, que parece enquistada en la población colombiana y   cebada en  los sectores más vulnerables: el campesinado, y las poblaciones alejadas de las ciudades capitales. La violencia en cada cierto período recibe de las autoridades gubernamentales una denominación usualmente técnica en términos de seguridad; que presenta al actuante gobernante como el exterminador de la anterior etapa y  el heredero de una nueva, siempre desconocida y así se han pasado los períodos de los gobernantes; que ambientan la demostración que los grupos van surgiendo en condiciones de seguridad diversas y según sus intereses.
Sumando acuerdos y años, es verdad el poco el tiempo de paz en Colombia; tanto en el siglo XIX, cuando se independizo de España; como en el Siglo XX, donde se pudo tener un alivio en la segunda década y desde ahí a hoy toda la vida ha corrido bajo la violencia, el miedo, la inseguridad y la desprotección  del ciudadano.

 

¿QUÉ ES EL COMÚN?…

Una de las palabras que ya giran en el entorno de la política y que fue puesta  en circulación por los llamados nuevos partidos de izquierda, tanto de España, como de Colombia y Venezuela, han sido las de: El Común. Y para comprender su contenido ¿ Que mejor que recurrir a su origen?. Pues de un libro de dos siglos de antigüedad, extraemos los siguiente:

¿Qué cosa es un Común ? Preguntaba un administrador ilustrado[ El señor Conde de Brigode, Par de Francia,en discurso pronunciado el 21 de diciembre de 1815] es una asociación de hombres, que encerrada en un territorio limitado, sufraga los gastos que que exigen las localidades; los impuestos que pagan con ese objeto pertenecen a esa asociación y forman  su propiedad indisputable. El régimen municipal es esa extensión  del gobierno de la familia, tan necesaria a la sociedad, como a la sociedad, a los hombres, esa administración común de intereses semejantes, ha existido en todos los tiempos y entre los pueblos; y si alguna cosa debe causar admiración, es el que pueda dejar de existir en alguna parte, y se ponga en cuestión sus ventajas. ¿ Como podría la propiedad particular hallarse garantizada si la propiedad colectiva no lo estuviese, si las sociedades consideradas como individuos fuesen menos respetadas que estos.” 

Tomado de: LABORDE, Alejandro. Del espíritu de asociación aplicado a cuanto pueda interesar al pro-común de una nación y al fomento de la riqueza publica y privada ( traducción del Marqués de Sanfelices) Imprenta de Aparicio, Valladolid, 1834, pág. 38 .